El pintor Wolfgang Reiter opina sobre la obra de Natalie Moss

Wolfgang R. Reiter
Calper Wochenblatt 40/02

Natalie Moss

Nacida en 1964 en Londres, no es una de tantos «niños de columpios y toboganes»,
como tampoco es la típica niña inglesa mal criada. Hija de una
escultora, desde la niñez se queda fascinada con los lápices de colores y las
pinturas, que están por toda la casa. Nada se escapa de sus manos : papel,
madera, periódicos, suelos y mesas, son «tratados».
Colores y líneas van a ser determinantes en su futuro. Después de una larga
carrera de Arquitectura en Londres y París, recibe una llamada de la Argentina
donde trabaja cinco años en Buenos Aires, a la vez que sigue con su formación
en Bellas Artes y creación.
En sus trabajos y exposiciones se vive una explosión de colores y líneas que
te sumergen en un cuento de hadas.
Natalie Moss pinta soles mágicos, casi divinos, sobre un fondo de agradables
colores donde saltan a la vista onduladas criaturas del mar, bailan bonitos
pececitos y siempre las líneas, casi negras redondas o rectas, llenas de armonía,
conducen al observador hacia donde va el viaje.
Nada parece encerrado, sino que nos lleva, como con alas, hacia una libertad
sin fronteras, con una ligereza que la gente, con su rutinario trabajo cotidiano,
casi han perdido.
Arte Informal como fuente de salud.